La cueva Santa

La fe es un oasis en el corazón, que nunca será alcanzado por la caravana del pensamiento.

Khalil Gibran

Pues la verdad es que mucho no acertamos con el tiempo, el día anterior nos fuimos a andar pensando que llovería y aplazamos la ruta de bici, al bajar a desayunar nos encontramos que el suelo esta empapado y unos nubarrones negros se alejan por entre las montañas.

Dejamos el coche el Altura y comenzamos a rodar por la vía verde, la cual dejaremos a escasos metros del pueblo para adentrarnos en caminos de servicio para acceder a los olivos. A diferencia del primer día estos no estar adecuados con su capa de hormigón por lo que en ocasiones tenemos que sortear pequeñas trampa de barro. En apenas un par de kilómetros nos orientamos para comenzar la dura subida que nos llevará hasta la cueva santa por caminos cuando me doy cuenta que a unos 500 metros unos perros nos esperan ladrando en el camino, dos de ellos son de caza solo ladran pero me fijo en uno en especial, es un perro de presa que esta como poseído, se mueve frenético en círculos y de vez en cuando tira tierra para tras con sus patas traseras como un toro al envestir o como si fuese a salir corriendo hacia nosotros y derrapase de la potencia ejercida. Decido darme la vuelta, Borja se queda mirando en unos segundos me adelanta veloz con un “corre que viene”, miro para atrás y veo la bestia corriendo hacia nosotros saltando entre los olivos. Escucho la voz de un hombre llamando al perro, a la voz se le une la de una mujer, el perro sigue avanzando y de los gritos llamando al perro de forma insistente se puede apreciar cierta preocupación, el animal es peligroso y viene a atacarnos directo.

A escasos cien metros el animal decide darse la vuelta y nosotros optamos por buscar la carretera.

Es increíble la falta de civismo que tienen muchas personas impidiendo al resto disfrutar de los caminos públicos por mucho que pasen cerca de su casa de labriego y más con un animal de presa que te puede hacer mucho daño. El perro nos ha jodido la ruta, veo que puedo empalmar de nuevo el track más adelante, pero el día un tanto frío y triste, el terreno muy mojado y arcilloso, el cansancio que ya empieza a hacer acto de presencia nos hacen optar por la vía sencilla de subir a la cueva por la carretera.

Lo de sencilla es porque tan solo hay que seguirla la carretera ya que de subir un mini puerto no te lo quita nadie, además como el día no esta para muchos trotes apenas acude gente a visitarla y más cuando siendo lunes en principio tendría que estar cerrada.

Me cuesta un triunfo subir hasta la entrada de la cueva, tengo que ponerme en forma y dejar de ir arrastrándome de ruta en ruta, que no es forma de disfrutarlas. Dejamos las bicis en la entrada y visitamos la cueva Santa.

Este lugar es algo “campechano” un lugar de culto para estar por casa pero que guarda una cueva maravillosa que no deja indiferente, merece la pena buscar por Internet la historia de esta cueva que es apasionante y de todo el folklore que se ha generado al boca-boca popular, a mi me ha gustado y he disfrutado en su interior, no tanto como a Borja que la cueva a si no le ha gustado nada, es bueno tener gustos variados.

Me llama la atención una señora que baja con dificultad los escalones acompañada de una amiga también entrada en años que tampoco se le ve muy sobrada en salud, la mujer que baja apoyada el brazo de la amiga y de un señor que aparenta su hijo, da por bueno bajar el primer tramo y desde arriba se le ilumina la cara cuando ve la imagen de la virgen, la amiga la anima “ el año pasado estabas mucho peor y bajamos, mira este año gracias a al virgen que bien estas”, me hago un poco el remolón hasta que los tres llegan frente al altar y la mujer se aferra a la verga con emoción dando gracias a la virgen. Para muchos la fe es una perdida de tiempo, para otros una mano salvadora que les guía y les reconforta. Cuando salimos nos damos cuenta de la vocación que mueve este lugar de culto ya que comienza a llenarse de gente.

Damos una vuelta por los alrededores pero me siento muy cansado y con pocas ganas de rodar, le propongo un plan cultural para por la tarde y Borja acepta.

Del día tan solo nos resta descender y disfrutar esta vez de una deliciosa comida de nuestro chef Patrick.

Espero que nunca se entere que por la noche cenamos en un chino y nos gusto.

Track de la ruta  (Gracias a Toneitor)

Fue el track que usamos para guiarnos y prometía.

 

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Acerca de alakan

Dentro de veinte años estaras mas arrepentido de las cosas que no hiciste que de las que hiciste.Asi que librate de las ataduras.Naveja lejos del puerto seguro.Atrapa las huellas del viento en tus velas.Explora.Sueña.Descubre.MARK TWAIN.
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Una respuesta a La cueva Santa

  1. Ignacio dijo:

    ¡Oye Javi! ¿Tú sabes lo que es parar quieto? 🙂

    Me gusta

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