Por los Senderos del Escorial

No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento.

Mario Benedetti


La niebla apenas me deja unos metros de visión, los suficientes para poder ver salir a Mon del portal de su casa empujando su bici, una sonrisa y un buenos días como a los que a mi me gustan “… esto no nos va a asustar ¿verdad?”, bien sabe mi amigo que la pedalada más dura cada fin de semana se da al levantarse uno de la cama un sábado a las 7:30 de la mañana y no cuando se monta en la bici o cuando levanta la persiana y el alba brilla sobre las aceras brillantes por el agua caída.

Los dos tenemos pocas fuerzas y muchas ganas de montar, pasarlo bien y disfrutar un buen rato en compañía de amigos. Cuando atravesamos el embalse de Valmayor el día nos regala un cielo azul precioso, uno de estos días que sueñas disfrutar durante toda una semana y se ve cumplido.

Llegamos al punto de encuentro un poco tarde, pero nuestro amigo Totapillao que nos esta esperando entiende nuestro retraso, el apenas acaba de llegar también si es que somos del club de los perros.

Para esta ocasión cargo en el GPS varias rutas, no tenemos claro que hacer, no sabemos como estará el terreno ni hasta donde aguantarán nuestras piernas, ante tanta dura decido ver que tal esta un track que tengo desde hace tres años en la recamara y nunca me ha dado por recorrerlo, su nombre los senderos del Escorial, atractivo ¿verdad?

La temperatura es muy agradable y anima a pedalear si ir encogido por el frío, el primer tramo es como un kilómetro por carretera, un mal menor teniendo en cuenta lo que nos regala por sufrirla. En cuanto empezamos a sentir el salpullido del asfalto, toda una pomada balsámica a modo de sendero divertidísimo, técnico, tendiendo a bajar pero en el que hay que dar pedales para disfrutar a tope de la bici no solo nos hacen entrar en calor, también comienza a dibujar en la comisura de los labios el esbozo de una sonrisa de las buenas. Dejamos atrás Peralejo para tomar una senda que esta vez nos toca en subida, muy ligera y disfrutonas con sus buenos charcos y sus pasos entretenidos que nos deja en Zarzalejo Estación.

Como ya he dicho nos hemos juntado cuatro perros de los buenos Mon, Totapillado y Tiny, Creo recordar poder encontrar una bajada divertida tras una tapia en Zarzalejo pero nos tacaría ir hasta el pueblo y ascender unos metros, pero como para nosotros cualquier escusa es buena para no subir o subir lo menos posible, un sendero picarón nos tienta y resulta ser entretenido.

En el horizonte Madrid aparece envuelto en mar de nubes, una densa niebla envuelve la capital dejando una estampa de foto, ya que tan solo se ven las torres de la antigua ciudad deportiva de Madrid desafiando a la naturaleza.

El camino que tomamos nos deja en la silla de Felipe II, pero nosotros vamos de senderitos y disfrutamos uno muy cortito pero disfruton de los buenos, de los que das gracias a Díos por tatuar en el planeta delgadas sendas de felicidad que poder disfrutar sobre dos ruedas. La mini senda tiene su continuidad en una trialerita de bajada, no muy técnica salvo un paso un tanto de valor pero que sin ser una cañera te deja el cuerpo bien servido en emociones.

El entorno de la silla esta precioso, un mar de hojas cubren el suelo mientras las sombras de las ramas desnudas juguetean entre ellas, el contraste de la hoja seca con el verde de los troncos deja un toque en el paisaje sensacional. Pero tanta belleza no puedo ser bueno para un biker que comienza a acumular kilómetros en sus piernas y el sendero cuesta pasa una factura enorme que nos obliga a reponernos antes de ir retornando hacía el Escorial.

Salimos de la pista para tomar una senda junto al quitamiedos que nos dejará en el cruce del escorial con la carretera de la cruz verde, la cual abandonaremos en unos metros para continuar ganando altura cerca de las casas del Valle, en donde una pista con unas vistas maravillosas nos dejara en las puertas del Escorial, pero es pronto y el GPS nos dice que aun nos queda tela por cortar, surgen dudas ya que tenemos que dejar la pista para meternos por una senda tentadora pero hacia arriba. Optamos por seguir y las z del sendero me sacan los colores, las piernas ya son dos palos insensibles sin apenas fuerzas para afrontar las zonas más duras.

Una vez en la zona más alta una senda en medio bajada nos hace disfrutar un rato hasta cruzarnos con una rampa de la buenas, de las caras, nos la quedamos mirando sin dar crédito a lo que el cabrón del garmin nos dice, que la rampa es para arriba, nos ha jodio, como el no da pedales.

Mon nos plantea una cuestión o dos cervezas en el bar si nos tiramos todo para abajo, o una si continuamos, yo no me encuentro con fuerzas, pero la curiosidad me mata y terminamos subiendo la rampa de las narices.

Una vez arriba rodamos un trecho hasta que de nuevo el GPS nos marca otra subidita cuando tenemos que frenar a Mon que continuaba pista hacia abajo. Esta vez nos lo pensamos un poco más, pero vuelve a triunfar el espíritu aventurero, bueno más bien nadie que dijera, “yo os espero en el Bar” y esta vez se obro el milagro.

Tras una breve y nada intensa subida, una senda alucinante, maravillosa, disfrutonas y bellísima nos va sorprendiendo con cada pedalada, culminando en un orgasmo puro cuando la senda nos sorprende con un paso bajo un árbol caído y tras el una cascada maravillosa entonando la oda a los decididos, a los entregados a la causa del disfrute y el buen rollo.

Con una sonrisa de oreja a oreja y el sentir de haber recorrido una gran ruta de disfrute, terminamos en el bar disfrutando de nuestras bien merecidas cervezas.

Que razón tenía Domenico Cieri Estrada cuando dijo Advertir la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y de las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte.

Track de la ruta

 

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Acerca de alakan

Dentro de veinte años estaras mas arrepentido de las cosas que no hiciste que de las que hiciste.Asi que librate de las ataduras.Naveja lejos del puerto seguro.Atrapa las huellas del viento en tus velas.Explora.Sueña.Descubre.MARK TWAIN.
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Una respuesta a Por los Senderos del Escorial

  1. samuel dijo:

    El Escorial nunca defrauda.Vaya panda que os juntais,echo de menos tener los findes libres para compartirlos con vosotros.

    Me gusta

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