Urban Velo: La revista que encendió la revolución ciclista urbana.

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Hay revistas que pueden iniciar una revolución, es el caso de Urban Velo, esta es la historia de una publicación que revolucionó la cultura ciclista urbana. la revista Urban Velo, se definían como un reflejo de la cultura ciclista en las ciudades actuales.

Invitaban a sus lectores a contribuir con sus textos y obras de arte. No era solo el tráfico, ni el ruido de los coches.Era una nueva generación de ciclistas urbanos… mensajeros, creativos, rebeldes…gente que veía en la bicicleta no solo un medio de transporte, sino un modo de vida.

En ese contexto nació Urban Velo, una publicación que se convertiría en la voz, la estética y el espíritu de toda una cultura sobre dos ruedas.

En mayo de 2007 nació Urban Velo, una publicación independiente que decidió contar esas historias que nadie más estaba contando. No era una revista de ciclismo deportivo, ni de grandes marcas: era la voz de la calle, de los mensajeros, de los soñadores sobre dos ruedas
Dos ciclistas urbanos —Brad Quartuccio y Jeff Guerrero— veían cómo la bicicleta volvía a las calles, pero la cultura que la rodeaba aún no tenía un lugar propio.

No existía un medio que hablara de la vida del ciclista urbano:
del mensajero que se jugaba la vida entre taxis, del artista que pintaba cuadros con piezas de bici, del activista que soñaba con ciudades más humanas.

Urban Velo se imprimía cada dos meses y se distribuía en tiendas de bicis, cafeterías y, sobre todo, en formato digital gratuito. Desde el principio, su misión fue clara: documentar la cultura ciclista urbana y darle un espacio propio. Sus páginas estaban llenas de arte, relatos y fotografías que mostraban cómo la bicicleta transformaba ciudades y vidas.

Urban Velo creció rápido, no solo narraba la escena: la vivía. Sus fundadores organizaron alleycats, goldsprints, torneos de bike polo y hasta festivales de cine. La revista se convirtió en un puente entre comunidades ciclistas de Nueva York, Londres, Tokio, Santiago de Chile o Yakarta. Gracias a su distribución gratuita online, ciclistas de todo el mundo podían sentirse parte de una misma tribu.

Una de sus secciones más queridas fue I Love Riding in the City, donde lectores de decenas de ciudades compartían su experiencia personal sobre pedalear en el caos urbano.

Hubo historias memorables: como el hombre que convirtió su bicicleta en un piano rodante, o los reportajes sobre mensajeros que desafiaban la lluvia y el tráfico para entregar cartas en tiempo récord. Cada número era un mosaico de creatividad y resistencia, un recordatorio de que la bicicleta era más que transporte: era estilo de vida.

Era más que una revista: era un manifiesto. En sus páginas se mezclaban entrevistas con ciclistas anónimos, ensayos sobre el futuro urbano, fotos de bicis imposibles y hasta mapas dibujados a mano. Cada portada era una obra de arte.

Y aunque su base estaba en Pittsburgh, Urban Velo representaba a una comunidad global:
Tokio, Nueva York, Barcelona, Buenos Aires… todos compartían esa misma idea:
“Pedalear es resistir.”

Hay historias que definen lo que fue Urban Velo. Como aquella vez que un lector en México escribió:
“Encontré su revista en una tienda y me cambió la forma de ver mi ciudad.”

O el mensajero de Londres que llevaba cada número plastificado en su mochila, como un talismán.

O el día en que los editores recibieron fotos de ciclistas en África y Asia, sosteniendo ejemplares arrugados pero con una sonrisa enorme.

Urban Velo no vendía productos. Vendía identidad y eso no tiene precio.

Pero todo movimiento tiene su ciclo y el final llego En 2014, tras 45 ediciones, Urban Velo imprimió su último número.
El auge de los blogs, las redes sociales y los cambios en la industria editorial golpearon fuerte. Brad y Jeff decidieron cerrar la revista con la misma honestidad con la que la habían creado: sin nostalgia vacía, pero con gratitud.

“El mundo cambió”, escribieron. ”Y nos alegra haber sido parte de esa transformación.”

La revista cerró, pero dejó un legado imborrable: demostró que la bicicleta podía ser cultura, arte y comunidad global. Hoy, sus archivos siguen disponibles, esperando a que nuevas generaciones descubran esas páginas llenas de pasión.

Urban Velo fue más que una revista.Fue un movimiento impreso, una chispa que encendió la revolución ciclista urbana.

Hoy, cada vez que alguien toma su bicicleta para desafiar la ciudad, un poco del espíritu de Urban Velo vuelve a rodar.

Link a todos los números de la revista 

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About alakan

Dentro de veinte años estaras mas arrepentido de las cosas que no hiciste que de las que hiciste.Asi que librate de las ataduras.Naveja lejos del puerto seguro.Atrapa las huellas del viento en tus velas.Explora.Sueña.Descubre.MARK TWAIN.
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