“La nostalgia es nuestra capacidad para convencernos de que nuestro pasado, en lo esencial, fue feliz y que, por consiguiente, tomamos las decisiones correctas.”
Joel Dicker

Hacia casi un año que no salía con la bicicleta de MTB, hay algo de mi que le cuesta renunciar a ella, pero la verdad es que la bici que tengo de montaña no me ha dado buenas sensaciones y por eso la tengo muy olvidada, ademas que el ciclismo de montaña que solía hacer era muy duro y ya no tengo la motivación de antes, ni las ganas de sufrir tanto. Pero por otro lado añoro las jornadas épicas de ciclismo en la mitad de la nada por sendas de cabras, disfrutando de las cumbres.
Dado todo lo que ha llovido y por como están los caminos, Jorge había propuesto una salida por la siérra de la cabrera, algo gravel y rodador, sin mucho barro ya que era una zona que supuestamente “drenaba” bien. Y todo esto venía porque anulamos el viaje de Semana Santa por el mal tiempo, por los que aprovechamos el único día de los cuatro con buen tiempo para disfrutar de la Bicicleta.
Al final optamos por una ruta en la que todos iríamos con la bicicleta de montaña y menos mal. Quedamos frente al pico de la Miel en el aparacamiento del Hostal, la salida de la ruta no engaña y en los primeros 500 metros nos mete una subida al 6-7% toda una declaración de intenciones en las que piernas dicen que no pueden firmar, como si fuera a modo de test la ruta nos regala seguidamente una larga bajada que nos dejaría con unas vistas de la siérrala magnificas en Lozoyouela. Y desde aquí comenzaría el recorrido que da título a la crónica, el lodazal.
El Camino de Mangirón además de bonito es muy húmedo y en parte no le falta a razón a Jorge cuando dice que la zona drena bien a pasar de parecer un auténtico pantanal, es porque nos permite rodar sin que el barro atore nuestras ruedas, pero bueno lo de rodar en ocasiones se volvía un eufemismo. Pero cuando lo que hay son ganas de disfrutar las dificultades se pasan con humor y terminas disfrutando del momento. Cruzamos arroyos ascendidos a riachuelos, zonas totalmente anegadas de agua por las que era imposible rodar y sendas que había dejados de ser cauces de agua secos para dejar fluir su esencia y todo enmarcado en un espectacular entorno verde bajo un cielo azul hermoso.
Cinco Villas nos regalo un descanso junto a una edificación decorada con una autentica obra de arte del grafiti urbano, todo un regalo para la vista, para disfrutar de una transformación de un edificio funcional, necesario pero feo, en algo bello, un soporte de arte para el arte urbano.
En el descanso les digo a mis compañeros que yo optaría por acortar la ruta, voy muerto y mis piernas no creo que aguantasen la paliza que que la ruta esta siendo. Por suerte Jorge controla la zona y opta por acortar retrocediendo hacia Manjirón para ir en busca de la senda del Genaro el GR 300 el único sendero de gran recorrido de Madrid con 70 km de longitud.
Para llegar a el tuvimos que recorrer de nuevo pistas y sendas embarradas que nos obligaron de nuevo a meter algún que otro pié en el charco y en mi caso empujar cuesta arriba, ya que mis piernas en subida dijeron basta.
Pero la senda del Genero en su tramo del Hospitalillo es maravillosa, toda una gozada para ser recorrida en bici, andando o ágatas, da igual es una senda maravillosa que disfrutamos en el inicio de la primavera aún sin tener los árboles su cobertura arbórea pero que estoy seguro que un poco más avanzada y sobretodo en otoño tiene que ser una auténtica delicia para los sentidos.
Ya tan solo nos quedaba regresar al coche recorriendo la pista que rodea el embalse del Atazar, el mayor de la Comunidad de Madrid que lucia unas vistas increíbles al encontrarse al 92, 49% de su capacidad y eso sin contar con el deshielo que tiene que venir aún de la sierra.
Salir de El Berrueco fue un dolor de piernas, nos quedaba una subida al 14% pero optamos por cambiar por un tramo de carretera, llegue muerto, pero con el sabor en el boca de las grandes rutas de antaño. Tal vez tan solo tengamos que seguir las recomendaciones del actor Eddie Cantor cuando decía “Disminuye la velocidad y disfruta de la vida. No es sólo por el paisaje que te pierdes por ir demasiado rápido – también pierdes el sentido de a dónde vas y por qué.”


